Opiniones de una lectora...

Este espacio no pretende criticar ni reseñar ninguna obra literaria. Es un lugar donde expongo mis opiniones como lectora con total libertad. Si deseas comentar, hazlo con respeto.
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El caballero desnudo


Autor: Sally Mackenzie





SINOPSIS 

Él no podía negarse. John Parker-Roth no cree que el matrimonio sea necesario para alcanzar la felicidad. Prefiere continuar dedicando su atención a la horticultura, pero si encontrara a una mujer que compartiera su pasión por las plantas, una mujer sensata y tranquila, puede que entonces reconsiderara esa opción. Pero seguro que esa bella mujer que acaba de caer en su regazo no es ella, porque no posee ninguna de esas dos admirables cualidades. Aunque es cierto que la señorita Margaret Peterson tiene muchas cosas a su favor. Para empezar es una verdadera señorita inglesa, que se ruboriza adquiriendo un exquisito color rosado. Y además no va completamente vestida. Su boca carnosa pide a gritos que la besen. Ojala no se moviera de esa forma. Oh, Dios mío. Imposible ignorar la repentina visión de ella en su cama, aunque eso sería lo correcto. ¿Qué? ¿De verdad le estaba pidiendo Meg que la besara? Bueno, bueno. John Parker-Roth es un verdadero caballero por encima de todo y por lo tanto no puede negarse a la petición de una dama.

OPINIÓN

Soy una entusiasta seguidora de la novela romántica desde que tengo uso de razón.
Es un género que ha evolucionado enormemente desde sus inicios, y dentro del cual hay grandes obras maestras; no en vano, "Orgullo y Prejuicio" de Jane Austen es mi novela favorita, clásico inmortal que jamás pasará de moda, libro de cabecera que he leído varias veces y que nunca me cansaré de leer, obra que sigue atrapando a las nuevas generaciones porque su temática sigue siendo actual. Pero también es cierto que es un género plagado, desgraciadamente, de bodrios insufribles que han contribuido a que surgieran muchos detractores que han menospreciado e infravalorado esta clase de novelas.

La evolución de este género, junto con su interacción con otros, hace que en la actualidad nos encontremos con tipos o subgéneros de novela romántica: actual, histórica, vampírica, paranormal, erótica, o una combinación de ellos, todos con gran aceptación y un público fiel que sabe lo que quiere y que cada vez es más exigente. Por ello creo que Sally Mckenzie vive en otro mundo y no sabe lo que ocurre en el planeta Tierra, y ni siquiera creo que se dé cuenta de que esta novela contribuye a dar argumentos a los detractores del género romántico para que continúen menospreciándolo. No me duele hacer una mala crítica, y si la hago, es porque el libro realmente se la merece y detesto que los lectores pierdan el tiempo con productos infumables.

 El caballero desnudo es el cuarto libro de la serie NAKED —"Desnudo"—, y me ha defraudado; lo ha hecho pese a que empieza muy bien, con una especie de "flashforward", un salto adelante en la trama para volver inmediatamente al presente, con una situación un poco subida de tono, con una protagonista —Meg—, que parece ser atrevida, ingeniosa, ocurrente y divertida... pero que resulta ser un espejismo que dura unas pocas páginas, devolviéndonos a un desierto que durará toda la novela.

La acción transcurre en la Inglaterra victoriana, supongo, y no porque me lo diga la autora —¡Uy!, se le olvidó ese pequeño detalle—, sino porque lo deduzco de sus pobres descripciones sobre vestidos y horquillas de pelo, horquillas "diabólicas" que siempre se desprenden de los cabellos de la protagonista por su afición a revolcarse entre los arbustos. El protagonista masculino también prometía, por fin un hombre que es capaz de ruborizarse como una mujer...otro espejismo.

 Me engañó, sra. Mackenzie, los protagonistas resultan ser cursis, ñoños, tontos y muy ingenuos; todo el mundo sabe lo que quieren, menos ellos; todo el mundo sabe lo que les conviene, menos ellos; todo el mundo sabe que se aman, menos ellos; ¡caray! ¿se puede ser tan botarate? Y todos quieren verlos casados, menos ellos. Estoy de acuerdo en que estamos ante una época llena de prejuicios, rumores destructivos y convencionalismos sociales que podrían echar por tierra una reputación por culpa de un comportamiento "indecente" o inapropiado, pero es que el resto de los personajes, ¡son todos unos libertinos!, hasta aquellos que por su edad comenzarían a toser ante el mínimo esfuerzo de levantar una taza de té (no digamos ante un encuentro sexual). El hecho de que los protagonistas sientan una desmedida afición hacia la horticultura (??), no contribuye para nada al interés del relato; sólo es una excusa para que la insufrible Meg disfrute revolcándose —otra vez—, entre los arbustos, y siempre la "pillan" el resto de los personajes, los cuales también se revuelcan en los mismos arbustos. Pero si esos revolcones son tan inocentes que provocan risa; no hay chispa, no hay situaciones que nos hagan sonrojar ni mordernos los labios, ni suspirar, así que, no entiendo por qué la protagonista acaba siempre hecha unos zorros, con el vestido embarrado y perdiendo las diabólicas horquillas que son sustituídas por las hojas de los arbustos, (ay, Dios).

La trama resulta aburrida, inverosímil y repetitiva hasta no poder más. Leyendo piensas que acabas de tener un deja vú, pero no es así: volviendo unas páginas atrás, ¡la situación es la misma, y los diálogos también!. Resultan mucho más interesantes los encuentros entre los personajes secundarios que entre los protagonistas, los cuales transcurren entre conversaciones repetitivas, babas y gateos de bebés. Lo único que considero algo, y no mucho, ingenioso, es lo que piensan dichos personajes, más que lo que dicen.

 En conclusión, existen novelas románticas, muchas, estupendísimas, pero ésta no es una de ellas. El misterio impenetrable sobre el criterio de las editoriales a la hora de publicar según qué novelas seguirá siendo eso, impenetrable. A la sra. Mackenzie le recomiendo leer unas cuantas antes de ponerse a escribir: novelas de autoras geniales en el tema como Sherrlyn Kenyon, J.R. Ward, Lisa Kleypas, Julia Quinn, Robin Schone —que te hace subir los colores como nadie—, o nuestra genial y magnífica Nieves Hidalgo.

Novela completamente prescindible, no perdáis el tiempo.

Carolina Márquez Rojas


La sonrisa de los cerezos en flor


Autor: Kate Connelly



Sinopsis


Una novela que recrea de manera minuciosa y magistral la vida victoriana finisecular y el papel de la mujer en las sociedades inglesa y nipona, en una época de progreso en que Japón ansiaba convertirse en una de las mayores potencias mundiales.

Londres, 1890. Después de verse sometida a la estricta voluntad de su familia y de descubrir la extraña desaparición de su amado Thomas, la joven Emily Watson emprenderá un viaje hacia Japón para encargarse de la fábrica de seda y las plantaciones de té que su familia posee en una villa cercana a Tokio. Emily conocerá la realidad de un pueblo que ha permanecido cerrado al mundo durante siglos, y deberá introducirse en la magia y el misticismo de una tierra remota en la que la tradición feudal y el progreso van de la mano. Un delicado paisaje muy alejado de su Inglaterra natal en el que viejos fantasmas del pasado guiarán misteriosamente a Emily en su búsqueda de la esencia de la felicidad.


 Opinión

"La sonrisa de los cerezos en flor" —su título original es The smile of the sun, lo cual me hace pensar que la traducción se ha inclinado por dar pistas sobre el lugar donde se desarrolla la historia para atraer lectores—, es una "Landscape Novel", una novela de narrativa romántica ambientada en lugares exóticos, llena de aventuras, y donde las protagonistas femeninas son mujeres fuertes, intrépidas, supervivientes a su propia época, rebeldes y con mentes abiertas dispuestas a cambiar de vida según lo que les depara el destino. Para los que han leído poco o nada sobre este subgénero de la novela romántica, uno de los referentes para ponerlos en situación es Sarah Lark y sus obras sobre Nueva Zelanda, el Caribe, etc.
Pero una "Landscape" va mucho más allá de su apariencia meramente romántica, y esto es algo que quiero y debo resaltar ante todo.

Para comentar este libro, voy a retrotraerme a mis recuerdos como lectora... Tranquilos, no voy a soltar un rollo patatero, sino que voy a ser breve.
Empecé a leer siendo muy niña: a los tres años ya sabía leer y escribir, y la "culpa" de esto fue crecer entre libros y mamar de sus páginas. Hasta los 10 años yo leía los libros que le robaba a mi madre, a pesar de que ella compraba libros para mí y mi hermana, adaptados a nuestra edad. Pero la curiosidad es la que mató al gato, y yo siempre leía todo lo que podía a pesar de tener mis propios libros. Quizás por ello supe desarrollar una visión del mundo inusual para un niño, una visión crítica y, al mismo tiempo, tolerante con todo aquello que resultaba ser diferente a mis jóvenes ideas o a mi educación. Mi madre jamás me prohibió leer un libro porque este no se adaptaba a mi edad, aunque sí cuidaba de mi "salud mental" respondiendo con sabiduría cuando le exponía mis dudas o confusiones sobre algún tema digamos, "avanzado".
Pero llegó la adolescencia y la edad del pavo, y, sin abandonar las lecturas que compraba mi madre, empecé a sentir inclinación por el género romántico, del cual no había leído absolutamente nada de nada. Recuerdo que mis amigas compraban en el quiosco del pueblo donde veraneaba una colección llamada Jazmín, editada por la editorial Harlequín.
Aquel fue el comienzo de una serie de lecturas sobre el género, el cual fue evolucionando hasta ramificarse en un sinfín de subgéneros y crossovers con otros temas, lo cual resultó ser fundamental para el crecimiento y auge de la narrativa romántica.

El género romántico no solo creció y se diversificó, sino que además dejó de ser un género "vergonzoso": a los lectores ya no les costaba admitir que leían novela rosa, como se la llamaba en mi época adolescente. El color rosa empezaba a añadir multitud de colores, y el género pronto se convirtió en uno de los más leídos y demandados, y, creo, que en uno de los más vendidos.
Supongo que este crecimiento se debió a que, en el fondo, la narrativa romántica era un poco aburrida, siempre las mismas tramas, los mismos clichés, la mujer sumisa frente al hombre torturado y dominante —aunque Corín Tellado vendía miles de novelas así—. Pero los tiempos cambian, y con ellos las novelas, porque los lectores cambian también. El reinado de las autoras románticas anglosajonas "tradicionales" termina con Bárbara Cartland, Johanna Lindsey, Victoria Holt, Jude Devereaux, Danielle Steel y muchas otras más (salvo excepciones como Nora Roberts), para dar paso a nuevas voces españolas como Nieves Hidalgo, Ángeles Ibirika y una autora que promete y tengo pendiente: Díaz de Tuesta, entre otras cuantas.

Sin embargo, y debido a la expansión del género, las nuevas autoras de habla inglesa han encontrado su hueco a través de los denominados subgéneros o "crossovers". De ahí nacen las novelas llamadas "romance histórico", "paranormal", "fantasía romántica", "thriller romántico", etc. ¿Qué significa esto? Pues que el romanticismo no tiene fin y que puede enmarcarse dentro de casi cualquier cosa. Incluso muchas novelas no consideradas románticas tienen elementos románticos que atraen a lectores no muy aficionados. El elemento amoroso es casi imprescindible para tener un cierto éxito con respecto a casi cualquier género que un escritor se atreva a abordar.

En los últimos años, yo en particular, he desarrollado una especial predilección por el género "romántico paranormal" y me declaro admiradora de Sherrilyn Kenyon, Lara Adrian, Kathryn Smith y J.R.Ward; en el terreno del "romance histórico" soy fan absoluta de la española Nieves Hidalgo, maestra en su terreno, a falta de leer a otras autoras pendientes que tengo en mi lista. Pero si existe un subgénero que realmente me ha cautivado de forma profunda, es el de las "Landscape Novels".

¿Por qué?

—Porque la trama romántica es una excusa para conocer otras culturas, quedando incluso en segundo plano para dar protagonismo al ambiente: el camino de la protagonista está plagado de sinsabores y obstáculos, como en cualquier trama que se precie, pero esos obstáculos la llevan a conocer otras formas de vida, otro conocimiento, otras tierras diferentes a la suya; formas de pensar y actuar de otros pueblos que la ayudan a avanzar en su "viaje" hacia la felicidad, que es el fin que busca cualquier novela del género.
—Porque la heroína no es una mujer sumisa, porque es tan fuerte (o más) que los personajes masculinos, porque sabe ser paciente, aprender y hallar su camino.
—Porque los personajes secundarios son el contrapunto a la protagonista en las diferentes subtramas. Pueden estar más o menos desarrollados, pero son indispensables para el devenir de la historia.
—Porque las novelas "Landscape" están increíblemente bien documentadas, aportan valores al lector y conocimientos sobre historia y otras culturas. Leerlas es aprender, más que lo que se aprende en el colegio, y el saber proporciona al lector elementos de juicio, opinión, además de enseñarle a ser tolerante con lo desconocido o con la diversidad.
La novela "Landscape" vendría a ser un crossover (un cruce) entre romance, historia de otros pueblos, cultura y tradiciones y superación personal.

Ediciones B ha editado una serie de "Landscape Novels" dignas de colección.
En este caso, la historia de Kate Connelly nos traslada hacia el Japón de la era Meiji, y contiene todos los elementos anotados para hacer de ella una gran historia: entretenida, romántica, pero una historia de la que se aprende y que deja una huella en el corazón si te interesa conocer otros lugares aunque sea a través de un libro. Con una doble cubierta preciosa —aunque no sea importante es un punto a favor—, me quedo ansiosa por empezar una nueva novela del género: "El Brillo de la Estrella del Sur" de Elizabeth Haran, que transcurre en la poco conocida Australia.
Otro punto a favor: Ediciones B tiene a la venta ediciones limitadas a 12 euros.

Disfrutad leyendo y dejad vuestras opiniones.



                                                              Cerezos en flor