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Muñecas Chinas
Autor: Lisa See
SINOPSIS
Lisa See, la aclamada autora de El abanico de seda, Dos chicas de Shanghái y Sueños de felicidad, ha conseguido el reconocimiento mundial por su maestría a la hora de retratar las intrincadas relaciones entre mujeres, siempre marcadas por el hilo invisible del destino. Pero nunca antes había ahondado en la amistad de tres mujeres. Ahora nos ofrece la fascinante historia de tres chicas de muy distinto origen que, entre 1938 y 1948, luchan juntas por cumplir sus sueños en el club más glamuroso de San Francisco, hasta que el ataque japonés de Pearl Harbor, tan lejos de ellas, pone en peligro sus ambiciones, y hasta sus vidas, cuando una traición inesperada lo cambia todo.
OPINION
Homenaje a la amistad entre mujeres por encima de todo, de cualquier circunstancia política, social o personal. Es lo primero que se me ocurre si tuviera que resumir en una sola frase la historia escrita por Lisa See, una especialista en retratar el mundo oriental y las relaciones entre mujeres. Creo que ese es el mensaje más importante que la autora quiere transmitir, y lo ambienta en una década convulsa para el mundo, la que abarca los años anteriores a la entrada de Estados Unidos en la segunda Guerra Mundial, los años que duró, y los posteriores a ella. Tan solo 10 años para contarnos una historia de amistad, amor, tragedia, odio y rencores entre tres mujeres de origen asiático pero nacidas en norteamérica.
Tres mujeres se conocen en el San Francisco de 1938, pocos años después de la Gran Depresión. Las tres son "orientales", en contraposición a los "occidentales", los términos con los que en aquella época se diferenciaban a blancos y a asiáticos. Grace, Helen y Ruby, tienen grandes aspiraciones: su sueño es bailar en uno de los cabarets de moda en la ciudad, el Forbidden City; comenzar a bailar en su sala como "ponis" (coristas), a dar el salto a otros cabarets más importantes, o incluso al cine como primeras figuras, está a muy poca distancia siempre que se trabaje duro. Pero no todo es un camino de rosas, y el bombardeo de Pearl Harbor cambiará sus vidas, aunque la traición no estará tras las filas enemigas en el Pacífico sino a muy poca distancia.
La guerra obliga a algunas personas a ocultar su verdadera ascendencia. Los ciudadanos de origen japonés son vistos como traidores y se esconden bajo identidades chinas. Pero la verdad siempre sale a la luz, y esa verdad marcará el destino de las tres amigas. Al final, lo que cuenta es tener los ojos rasgados, porque todos los "orientales" son iguales, y todos son víctimas de la época en que les ha tocado vivir.
En lo referente a la parte "técnica", he de decir que la traducción me ha chocado ligeramente. Digo "ligeramente" en el sentido de que me he topado con infinidad de adverbios terminados en -mente (por mencionar algo), pero esa apreciación es debida a que leo como escritora y no solo como lectora. Esto no debe condicionar a ningún lector porque creo que disfrutará de esta historia sin apreciar esto que expongo porque son apreciaciones subjetivas.
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La documentación es excelente, muy trabajada, como en todas las historias de la autora. Adivino muchas horas de dedicación, y eso es lo que me hace apreciar una novela además de la trama, aunque los personajes sean clichés y podrían dar más de sí; eso quizás se debe a que está contada a través del punto de vista de tres personajes distintos y se haría muy largo profundizar en ellos. Esto, quizás también, puede llegar a confundir al lector en determinados momentos. Aun así, me atrevo a decir que profundizar mucho más en las protagonistas no hubiera conducido a mejorar la historia. Para mí, lo importante, y el verdadero protagonista, es el contexto histórico y la discriminación que sufrieron los norteamericanos de origen asiático durante la segunda Guerra Mundial.
La historia retrata con fidelidad la vida de aquellos norteamericanos en "tierra de nadie". Los descendientes de personas asiáticas que llegaron a Estados Unidos en busca de una vida mejor —un tema que vemos todos los días, aunque las nacionalidades cambien—. Personas que se sentían rechazadas como estadounidenses y también como japoneses o chinos, que no sabían dónde estaba su hogar, aunque ellos respondían como auténticos patriotas con cada acto y cada paso que daban en sus vidas.
Una época de humillaciones que solo un espíritu libre, como el de las coristas, podía superar. Esta historia es también un homenaje a los famosos cabarets de la época: el Forbidden City, el China Doll, el Circuito Chop-Suey; las canciones que marcaron una época, los artistas, el mundo del cine, una época inolvidable en los barrios Chinatown de San Francisco y Nueva York... En fin, un libro que recrea toda una época que merece la pena conocer: una época de glamour, sofisticación y también alegría, baile, amor, tragedia y perdón.
The show must go on...
Publicado por
Carolina
en
jueves, 4 de febrero de 2016
16:00
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Etiquetas:
Historia,
Lisa See,
Mujeres,
Novela Histórica
BUCÉFALO Memorias del caballo de Alejandro
Autor: Eloy M.Cebrián
SINOPSIS (Por Carolina Márquez)
Bucéfalo es un caballo de combate, un guerrero más del temido ejército macedonio, y vive los últimos momentos de su existencia.
Pero no es un caballo cualquiera, es el caballo de Alejandro El Grande, uno de los mayores strategos autokrator—comandante en jefe— que ha conocido la historia. Fue desde su nacimiento un magnífico animal, protegido por los dioses, descendiente de los caballos portadores del carro de Poseidón.
Nació con un porte majestuoso y no tuvo nombre hasta que el destino unió su vida a la de un niño de nueve años que supo domarlo, que no dominarlo, al comprender su naturaleza indómita, tratándolo como a un ser vivo que siente, sufre, y, sobre todo, que comprende el comportamiento humano; su pequeño dueño lo amó y supo otorgarle un lugar en la historia como compañero en la guerra y no como mero instrumento de la misma.
Bucéfalo es un caballo de pequeña alzada, como Alejandro, originario de la región de Tesalia, pero es resistente, veloz y fuerte; hijo de Áyax y de Ánemos (viento en lengua helena), nació con negro pelaje y cabeza ancha, con una marca blanca en la testuz en forma de estrella.
Su nombre, Bucéfalo, significa "Cabeza de buey".OPINIÓN
"Bucéfalo. Memorias del caballo de Alejandro", podría considerarse una novela histórica más, que lo es, pero no por ello deja de ser original. Cuando el lector se enfrenta a una novela de estas características siempre se pregunta el porqué leerla, puesto que la historia es la misma y no va a contar nada que no se sepa ya; es cierto, la historia es la misma y si deja de serlo, estaríamos ante una Ucronía, una novela histórica alternativa basada en hechos históricos reales con desenlaces imaginarios, o incluso entraríamos en el terreno de la ciencia-ficción, y no sería una novela histórica en rigor. Pero en este caso, el relato es fiel a lo sucedido, a la vida del que fue rey de la Hélade, la Antigua Grecia, y del Asia Menor, a su pensamiento como estratega militar, sus ansias de conquista, pero no para enriquecerse, pues su sueño —y en ello insiste Bucéfalo a lo largo de su relato—, era la unificación de todos los pueblos bajo un mismo imperio, en igualdad de condiciones y con los mismos derechos y obligaciones. Pero su originalidad reside en su punto de partida y a lo largo de toda ella.
La novela comienza con el relato de Bucéfalo en sus últimas horas de vida. Herido de muerte en la Batalla de Hidaspes, el viejo animal recuerda lo que fue su vida: su nacimiento, sus padres, sus primeros amos, hasta que arribó a la ciudad de Pela, residencia del rey Filipo II, padre de Alejandro. Profesa un gran amor hacia su madre Ánemos, de la cual conserva un sabio consejo: "aprende lo que puedas sobre los hombres, ése conocimiento puede salvarte la vida". Y esto es precisamente lo que hace Bucéfalo, aprender, escuchar las conversaciones de los hombres y de otros caballos, asimilar la historia y buscar testigos para conocer de primera mano todo cuanto ocurre a su alrededor. Uno de estos testigos es ni más ni menos que su amo, Alejandro, el cual vierte en su más fiel amigo y aliado todas sus preocupaciones, como si de un amigo humano se tratase.
A través de Bucéfalo conocemos parte de la historia antigua, de la mitología griega, el orígen de las grandes construcciones de la época —la Acropolis de Atenas—; la vida de los "cadetes" del ejército macedonio bajo la instrucción de Aristóteles y sus enseñanzas sobre astrología, filosofía, humanidades, estrategia militar. También asistimos a las grandes batallas libradas por Alejandro El Grande: Gránico, Gaugamela, Queronea, el sitio de la Roca Sogdiana, Hidaspes, ejemplos de astucia y estrategia militar que aún hoy en día se enseñan en las academias militares. Pero no sólo de batallas vive el hombre, y Bucéfalo nos relata también las vidas de los humanos contemporáneos, los ya mencionados Aristóteles, Filipo, y personajes importantes en la vida de Alejandro: Olimpia (su madre), Hefestión (amigo de la infancia y amante de Alejandro), Tolomeo, el romano Marco Furio Camilo, Parmenión, el orador Demóstenes, Darío III (rey de los persas), su esposa Barsine, la única mujer a la que amó, y todos aquellos que, indirectamente influyeron en su vida.
Al tratarse de una novela histórica es inevitable el relato de las batallas más importantes, es incluso imprescindible para comprender la narración. En este aspecto es donde la mayoría de autores flaquean: el relato se vuelve denso, oscuro e, inevitablemente incomprensible, plagado de términos militares y palabras técnicas, con lo que se hace necesaria la presencia de un diccionario traductor. No es este el caso.
Eloy M. Cebrián relata el transcurso de dichas batallas de una manera ágil, rápida y al ritmo de la velocidad de las espadas impactando con las del enemigo, con la prontitud con la que el ejército se reagrupa en formación ante una situación crítica, sin recrearse en descripciones morbosas o macabras; no las necesita para que entendamos el horror de la guerra —Bucéfalo advierte que se abstiene de contar según que cosas—. De todas maneras, gracias a su preocupación por el lector novato en relatos históricos, nos ofrece descripciones sencillas sobre estrategia militar y formaciones militares como la "falange tebana", "los inmortales" o "la tortuga" romana.
Pero por encima del relato histórico, el autor nos conmueve con un relato de amistad y de humanidad. La relación entre hombre y caballo, general y compañero en la guerra, nos da a entender que las gestas de Alejandro no hubieran sido las mismas sin Bucéfalo, y no porque lo cuente el caballo, sino porque el lector lo percibe durante todo el relato. El animal fue el instrumento inmediato de Alejandro como conquistador, así lo entendemos mediante el pensamiento del caballo, mediante sus sentimientos, que llegan a ser los mismos que los de su dueño: alcanzar la fama y la gloria, pero presentando a su amo como una persona sensible, humana y respetuosa de otras culturas.
El antropomorfismo —atribuir cualidades, atributos y pensamientos humanos a un animal u objeto inanimado—, no es nuevo en la literatura. Esopo lo utilizó en sus fábulas, donde las enseñanzas morales son impartidas por animales, e incluso La Biblia utiliza este recurso. Puede resultar patético o ridículo utilizado con ligereza o poca sabiduría.
En este caso, utilizar a un animal como narrador de un relato histórico, tan importante como la gesta de Alejandro Magno, es un gran acierto. Por unos momentos, uno se olvida que es el caballo quien cuenta la historia, porque acabamos sintiendo a Bucéfalo como un "humano" más en los acontecimientos; sentimos cómo ama a su dueño, cómo es capaz de enamorarse y de vivir lo que el destino le depara. Al mismo tiempo, sentimos que es cierto lo que nos relata, y que los hechos sucedieron tal y como los cuenta, aunque de forma sorprendente es otro animal allegado a él quien termina el relato.
Una novela altamente recomendable, no sólo por su contenido sino por su forma de contarlo. Es un relato ameno, ágil, absorbente y con una gran sensibilidad. Debería servir de ejemplo incluso en las escuelas de equitación y doma natural.
No puedo resistirme a realizar una petición al autor: conocer también las memorias de Marengo —Napoleón—, Babieca —El Cid—, y tantos otros...
Publicado por
Carolina
en
jueves, 7 de enero de 2016
13:56
1 comentarios
Etiquetas:
Eloy M. Cebrián,
Novela Histórica
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